viernes, 4 de septiembre de 2009
¿Demasiado selectivos para el amor?
Traducción by Juan
Creo que la gente que es demasiado selectiva cuando se trata de encontrar a alguien en el amor, no merece ser amada. No te merecés encontrar el amor si estás tratando de encontrar el amor en el aspecto físico. Estoy harto de esa gente tan jodidamente quisquillosa a la hora de entregar su corazón. Hay gente que niega la conexión que tiene con otra persona y pone fin a una relación sólo porque esa persona tiene un poco de sobrepeso, o porque le falta un diente por allá, o tiene pelo en la espalda... o es un poquito femenina. Eso a mí a me pasa todo el tiempo. Encuentro un tipo con el que tengo una auténtica conexión pero que no quiere acostarse conmigo, o salir conmigo, o casarse conmigo o presentarme a su mami porque soy “demasiado femenino”. No soy su “chico de los sueños”. ¿Saben qué, gente?. Tienen un PROBLEMA. Estoy hablando de conexiones fuertes, reales. Estamos hablando de esas relaciones de charlas telefónicas interminables, en que la recepción se siente en el aire; estamos conectados, hay química.
¿Qué les pasa, gente? ¿No se dan cuenta de que las conexiones reales no llegan todos los días?. El amor no se cruza en tu camino todos los días ni todos los fines de semana ni todos los años y quizás tampoco cada diez años. El amor es una cosa difícil de encontrar, las conexiones auténticas son difíciles de encontrar. Son raras. Es como tratar de encontrar un trébol de seis hojas. ¿Hay tréboles de seis hojas? Bueno, en fin. Son cosas... raras, ese es mi punto. Alguna gente puede argüir: “Pero la atracción física es importante” Claro que lo es, ¿pero sabés qué?. Tener una conexión a niveles emocional e intelectual, también es importante. Y la mayoría de la gente se junta con otra gente sólo por su aspecto físico, porque esa persona los calienta, y creen que eso lo es todo. Creo que salir con alguien porque conectás emocional e intelectualmente tiene mucho más fundamento. Porque si tenés una conexión emocional e intelectual con alguien, eventualmente esa persona va a excitarte sexualmente. Porque si te conocen mentalmente, pueden entrar en tu cabeza y buscar la forma de calentarte. No sé ustedes, pero una persona inteligente a mí me calienta mucho. Y si tenés una conexión de ese tipo, tan fuerte, eso con el tiempo se va a convertir en atracción física.
Lo que quiero decir es que hay gente que tiene una imagen en sus cabezas de cómo debe ser el chico o la chica “de sus sueños”, a quien van a llevar a la casa de mamá; y le niegan oportunidades a otras personas sólo porque no se parecen a ese modelo con el que fantasearon desde niños: el modelo de persona con el que soñaban que se casarían. Lo que digo es: honestamente, necesitan darse cuenta de lo difícil que es hallar el amor verdadero. Yo estuve enamorado, una vez, y pasaron años y no me volvió a pasar desde entonces. Y ahora que vivo sin eso desde hace tanto tiempo me doy cuenta de lo difícil que es encontrarlo. Y quiero que se den cuenta de que si sienten una fuerte conexión con una persona, no tienen que dejar de explorarla. Las conexiones están para ser exploradas. No dejes de besar a esa chica porque es un poco gordita. No dejes de besar a ese “drag-queen” porque nunca hiciste algo así y tenés miedo. Si sentís esa conexión, no tengas miedo. A veces ni siquiera tiene que ver con que no sea te guste; a veces simplemente te da miedo porque nunca exploraste esa área, porque nunca te viste a vos mismo con alguien así. Y realmente tenemos que ser igualitarios a la hora de dar oportunidades cuando se trata del amor, porque es un don tan especial, y tan difícil de encontrar... Incluso a muchos de mis amigos los he escuchado decir: “Ay, tenía pelo en la espalda, no me gusta eso”. Y yo respondía: “Bueno, pero ¿existe una conexión entre los dos?”. “Sí, pero...”. ¡Es estúpido, gente!. ¡DES-PIER-TEN!. ¿Quiénes se creen que son?. Gente, ¿QUIÉNES SE CREEN QUE SON, siendo selectivos... cuando se trata de enamorarse?. Si te sentís bien con esa persona, si tienen un excelente diálogo, si se ríen juntos, si disfrutan en compañía del otro, ¿por qué no invitarlos a una cita, darles un beso y ver si hay algo más?. Porque no sé ustedes, pero para mí es en el beso... cuando uno se da cuenta. Esa chica que de la que creés que nunca te podrías enamorar porque tiene 10 kilos demás... El amor no sabe de peso. El amor no conoce barreras. Se puede amar (y no hablo del amor en una amistad, no... hablo de Amor) a alguien que no encaja con nuestro “tipo”. PORQUE EL AMOR NO TIENE UN TIPO. Tu corazón no tiene un tipo. Tu pene puede tener un tipo, y tu cerebro. Puede atraerte algo específico cuando estás caliente, pero creeme: cuando estés enamorado de alguien: te va a calentar. Así que dejá que esa persona entre en tu corazón, dale una oportunidad , y PARÁ -DE – SER - TAN- SELECTIVO – CUANDO – SE – TRATA – DEL– AMOR. Porque generalmente es algo que pasa una vez en la vida. Y yo lo arruiné cuando vino a mi vida... Es un auténtico, y rarísimo don. Y hay un montón de gente que le cierra la puerta en la cara a una persona por razones de mierda. Necesitan seguir su corazón, no lo que sus penes les dice sobre qué chico o chica le calienta más. Ya sé que algunos necesitan sentirse físicamente atraídos, pero... hay muchos de ustedes, que simplemente tienen que explorar más. Explorar: palabra clave. Vean qué pasa. Es todo lo que digo. Perdón si les grité, chicos... Pero de verdad, de verdad necesitan ser más igualitarios a la hora de dar oportunidades en el amor, y dejar a la gente entrar en sus corazones, cuando sienten una conexión especial.
Si alguien tiene todos los componentes que necesitan en una pareja: si es bueno, encantador, dulce y el único motivo por el que no le dan una oportunidad es por algo relacionado con su aspecto físico, SON UNOS PEDAZOS DE MIERDA.
viernes, 3 de abril de 2009
Querido diario: USA
¿Alguna vez hicieron algo sin saber bien por qué estaban haciéndolo o si querían hacerlo?. Un poco así fue mi viaje. Un día estaba en mi casa pensando en esos programas de work and travel, y al día siguiente me encontraba en un avión con un yanqui a cada lado de mi angosta butaca totalmente desconcertado con mi propio destino.
Por supuesto, mis peripecias comenzaron en Ezeiza cuando un agente de corbata roja me informó que mi número de reserva no estaba en sus registros, de modo que me tuvo que improvisar un asiento en el medio en una de las filas del medio, es decir, lo opción más indeseable, y viajé separado de mi amiga Paula. Vamos, ¡que hasta más baratos deberían ser esos asientos del medio!. Me tocó estar entre dos gorditos cincuentones de pelo blanco muy buen peinado que eran asombrosamente parecidos entre sí.
Viajar en Delta es más incómodo que viajar en el Rápido Argentino. Si tenés un culo más o menos prominente, lo más probable es que tengas que comprar dos boletos. Si tenés piernas largas, como en mi caso, vas a romperle las pelotas al de adelante durante todo el viaje, cosa que hice generosamente. Yo encima tengo la desgracia de no poder dormir en otro lugar que no sea, a) una cama, y b) el banco de un aula. En cualquier otro sitio (sillones, butacas de micros o aviones, autos, etc) es imposible que me duerma e inútil intentarlo, de modo que las horas se hacen largas y la ansiedad inexorable.
Hubo un momento muy gracioso en que los dos señores que tenía al lado se dieron vuelta hacia mí como dos bebés y yo quedé tieso en el medio y me empecé a reír descontroladamente, lo cual es muy peligroso porque cuando me tiento, en lugar de llorar, sudo, para mi vergüenza particular y para perjuicio general.
Llegamos a Minturn exhaustos y eufóricos luego de un viaje de 40 horas (mar del plata - buenos aires - atlanta - denver - minturn) y nos apersonamos en el motel del horror con nuestras reservas. El hotel apestaba a ajo y el pasillo que llevaba a nuestra habitación estaba cubierto por una alfombra llena de chicles ennegrecidos. Cuando entramos a la habitación nos cagamos de risa al ver una (repito, una) cama de una plaza y media para ambos y un baño separado de la habitación por una puertita corrediza destartalada.
Los primeros días pensamos que habíamos llegado a un pueblo sacado de una película de terror de bajo presupuesto. El hotel, sucio y lúgubre, contaba con todo tipo de personajes extraños y temibles como un hombre que estaba permanentemente vestido como ciclista y al que le faltaba un trozo de piel justo debajo del labio inferior, con lo que podías ver una considerable parte de su carne y varios de sus dientes al descubierto; o un hombre encorvado de aspecto perturbado y comportamiento autista que pasaba mirándote con terror y nunca te contestaba una pregunta; o una de las empleadas, una señora de pelo seco y desgreñado, voz ronca y permanente aliento a ajo que te cagaba a gritos por cualquier cosa; o la mucama ladrona; o una señora extremadamente delgada y alcohólica que seducía a cualquiera delante de su sonriente marido; o un borracho con las manos constantemente sucias y con restos de sangre que despedían un olor espantoso; entre muchos, muchos otros.
Por otro lado, el pueblo en sí mismo era bastante terrorífico. Un lugar lleno de negocios cerrados, de calles deshabitadas por las que de tanto en tanto circulaba un automóvil que se detenía suavamente para cederte el paso y cuyos conductores te miraban sonrientes mientras cruzabas la calle. Creepy.
Nos presentamos en el trabajo una semana más tarde y tuvimos una semana de clases sobre vinos y bebidas alcohólicas, medidas de sanidad, atención al cliente (o el arte del servilismo), medidas de higiene, etc. Los personajes que daban estas clases eran encargados o supervisores de la marca. Había en su discurso un fanatismo tan desagradable que parecían una secta religiosa. La idea era invitar al cliente a ir a creerse rey del universo al restaurante y tratarlo como tal, y darle siempre la razón, por más desfachatadas, descabelladas, desquiciadas, destornilladas fueran sus exigencias. Luego de rendir un examen sobre el menú, que básicamente consistía en detallar la preparación, los ingredientes y sus orígenes y caracterísitcas de cada plato, guarnición, poste, salsa y salsita y la puta que te parió que se aprobaba con el 90% y que naaaaaaadie aprobó, designaron las posiciones según la cara de cada uno. Por supuesto, todos los argentinos mentimos con descaro sobre nuestra experiencia laboral. TODOS habíamos trabajado varias temporadas en distintos restaurantes, hoteles, salones de cócteles, bares, cafés y clubes de todo tipo. 100% argento. Los brasileros confesaron humildemente su inexperiencia con lo cual les endosaron las tareas peor remuneradas.
Aquí comenzó el período más oscuro de mi experiencia. Mi desempeño como camarero fue bochornoso. Imagínenme sudado aporreando una computadora tildada, sujetándome la garganta con una mano mientras sufría de serios ardores de esófago nerviosos mientras decía: CHICOS, CHICOS, FABI, MANU, DÓNDE ESTÁ, DÓNDE ESTÁN LOS MARTINIS, DÓNDEEEEEEEEEE. Mis compañeros, que de hecho no tenían por qué saber más que yo (aunque por supuesto lo hacían) descubrieron a partir de la experiencia de ser compañeros míos que la paciencia puede ser estirada hasta puntos inimaginables. En todo momento desplegué una increíble capacidad de ahogarme en un vaso de agua y de hacerme problema por todo (-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, LA 1 SE ME FUE SIN PAGAAAAAAAAR. -Juan, la 1 no es tuya. -Ah.) y hundirme en un pozo de inoperabilidad del que la gente me iba rescatando con progresivas caras de orto.
Si tomaba mal un pedido (es decir cada vez que tomaba un pedido), y me daba cuenta de mi error mientras cargaba la orden, no volvía a la mesa para clarificar el malentendido. No. Lo pasaba mal a sabiendas al sistema y rezaba para que el error fuera inadvertido. A veces zafaba, y unas costillas de cerdo pasaban como piña como de cordero (-these ribs are so small... well, whatever), y otras veces NO. Y era terrible. Una noche me pidieron cuatro cortes de carne que yo creí que no había en stock, y se los negué, y me pidieron otros que efectivamente NO había en stock pero que yo pensaba que sí había. Cuando me di cuenta de esto, ¿qué hice?. "¿Fuiste a la mesa y les dijiste?" Por supuesto que no, pebete barra a. Les ordené lo primero que habían pedido a ver si zafaba. Y NO ZAFÓ PERO NI MEDIO. Esa misma noche le llevé una ensalada con cebolla a una alérgica a la cebolla, superando mi propio record de imbecilidad, y supe que era el fin de mi carrera. El dueño me gritó con su cara a una distancia tan ínfima de la mía que si hubiera estado bueno, con la locura galopante que tenía ese día, quizás le hubiera propinado un chupón, al grito inmediato de: "¡Perdón, es que, es que!". Él no me besó (necio) pero se dio el gusto de rociarme de saliva mientras me decía todo tipo de cosas horribles que jamás había escuchado antes. Luego de aquella humillación me atrincheré en el baño a pensar en mi destino y resolví pedir que me pusieran en otra posición. Así fue que fui donde el dueño, que me miró con los ojos desorbitados, le pedí perdón por mi torpeza y le dije que renunciaba a mi puesto como camarero, pero que si aún quería conservarme podía hacer otra cosa. En realidad lo que yo quería era que me pusiera como busser que es el que levanta la mesa, estupenda tarea para mí ya que no necesitás tener un IQ muy elevado y además no tenés que interactuar con los clientes, a los que les había tomado fobia. Obviamente, mi esperanza fue pisoteada con crueldad y el tipo me puso como recepcionista, lo cual me aterrorizaba aún más que ser camarero.
Resultó no ser tan terrible, sin embargo. Todo lo que había que hacer era llevar a la gente a sus mesas, desearles una cena agradable y atender el teléfono, lo cual nunca hacía porque a) se lo encomendaba a otro, b) lo ignoraba de plano, c) lo atendía y cortaba, o d) lo desenchufaba. De modo que me rascaba bastante el higo y las horas se pasaban sin pena y hasta con la gloria ocasional del placer que da un sánguche de panceta y queso robado de la cocina.
El 3 de enero nos mudamos del funesto hotel en Minturn a Avon, pueblo que NO tiene nada que ver con los cosméticos donde estaba ubicado el restaurante. El condado de Eagle consiste básicamente en varios pueblos de unos miles de habitantes cada uno, de los cuales los más importantes son Vail (de hecho suele referirse al conjunto como al Valle de Vail) e Eagle. Estos pueblos constituyen el escenario propicio para mi suicidio. De hecho, si algún día decidiera que mi vida no tiene más sentido pero no fuera capaz de reunir el valor para terminar con la misma, me compraría un pasaje a Vail y lograría suicidarme a la semana, sumido en la locura, y lo haría comiendo queso cheddar con salsa picante hasta que me agarrase un paro cardíaco.
Estas aldeas, amoroooosas, son centros de ski: la principal actividad económica que las mantiene es el turismo, las familias que vienen de diferentes partes del país y del mundo a esquiar, a hacer snowboard y a descansar de la monotonía del lujo de la vida en la ciudad y trocarlo por otro lujo, natural, pintoresco, navideño... nevado; y por qué no, a aprovechar las ofertas del supermercado.
No es que yo tenga un prejuicio contra los estadounidenses, ¿eh?; no es que me malpredisponga un resentimiento social por las relaciones de poder que existen entre esa comunidad y la nuestra; no. No es que cada vez que veo a todas esas familias claras caminando con muletas, todos quebrados como unos pelotudos luego de una temporada de ski, repitiendo "-How are youuuu? -GREAT AND YOU? -GREEEEEEEEEEAT" me llene de semejante odio que me impida pensar con objetividad antropológica. Peeeero:
JUAN PABLO NARIO PRESENTA: UN ESTUDIO SOBRE LA PESADILLA AMERICANA, DESDE ADENTRO (y sin mensajes subliminales freudianos).
La paranoia: Los yanquis son paranoicos hasta la esquizofrenia. Todas aquellas películas en las que los vecinos les llevan pastelitos y canastas artesanales a los recién llegados, son una farsa cruel: Estos alienígenas se temen entre sí. Recuerdo que una tarde le toqué la puerta al vecino para hacerle una pregunta y me atendió a través de la puerta mientras me miraba como si fuera una aparición fantasmagórica, respondiéndome con recelo y mirando intermitentemente el arbusto que había detrás mío, como si esperara ver salir de atrás del mismo una banda de ladrones armados hasta los dientes. Los medios de comunicación funcionan como un aparato de terror que reproduce imágenes perversas de todo lo que te puede pasar si salís de tu casa a tener una vida normal, y lo más triste es que esta gente lo compra. Durante años, ese miedo ha sido redituable para los patrocinadores de estos noticieros amarillos: el miedo que se le inculca hace vulnerables a las personas y una persona vulnerable es más manipulable con vistas al consumo. O por lo menos... al consumo del cotillón de la seguridad: un arma en cada hogar de familia, medidas extremadas de seguridad en cada vivienda, y... la derecha en el gobierno. Pero ojo, ojo: de a poco se van despertando, y el resultado de las elecciones es elocuente a este respecto. Mantengan la fe, mas no divina.
La tacañería: En tiempos de crisis, hasta los más amarretes pasan desapercebidos como ahorrativos y cautelosos, pero no ante estos ojos de gata. Entre los actos de mezquinidad más aborrecibles que he presenciado destaco:
-Los que llegaban corriendo cinco minutos antes de la finalización de la happy hour y se abalanzaban sobre la mesa con la cara amoratada pidiendo a gritos ser atendidos, y ordenaban cuatro rondas de cerveza antes de que se acabara la hora feliz.
-Los que engullían dos veces su tamaño y después se quejaban con el encargado de que todo había estado horrible, con lo cual recibían nuevos platos y postre sin cargo.
-Los que iban a la hora de la cena a compartir una ensalada con agua de la canilla. O peor, los que pedían gaseosa y una panera con manteca.
-Los que no dejaban propina.
-Los que se iban sin pagar.
La orgullosa ignorancia etnocentrista:
Entre otros aspectos.
Ahora bien. Ustedes inferirán que haberme mudado del hotel a una casa constituyó un cambio positivo. Pues... sólo en parte. Es cierto que la casa estaba muy cerca del trabajo, lo suficientemente cerca para ir caminando, y que poder disponer de elementos para cocinar nuestra propia comida fue una mejora invaluable. Pero la casa en sí misma... la casa... en sí... misma. No, no hay palabras. Imagínense un chatarrero. Un depósito de chatarra. Sostengan la figura en su cabeza y encierren el chatarrero en cuatro paredes con retratos polvorientos colgando y sillones desperdigados aquí y allá: eso era la casa. La señora que vivía en esta madriguera se dedicó, por años... muchos años... a comprar distintos elementos tales como: televisores, equipos de música, juguetes, utensilios de cocina en cantidad, tostadoras, muebles, etc., que llevaría a Mexico, su país natal, algún día. POR SUPUESTO nunca lo hizo, pero esto no la detuvo y ella siguió apilando literalmente nuevos objetos, mientras los viejos y aplastados se iban ajando, averiando o quedando obsoletos. Un día fui a visitarla a su habitación y al notar que no había nadie, e impactado por las montañas tambaleantes de juguetes rotos, ropa, cajas, libros y artefactos que se erigían en cada rincón de la cámara, decidí entrar y hacer un estudio más minucioso del stock, sólo para darme cuenta dos minutos más tarde de que la mismísima señora estaba observándome desde su colchón, apenas visible entre las torres de cachivaches que la rodeaban. A este desagradable encuentro siguió un grito masculiníiiiiiiisimo de mi parte y pedidos atropellados de disculpa.
En esta cueva permanecimos dos meses en los que fuimos relativamente felices, lo cual habla de nuestra habilidad para la supervivencia y nuestra adaptabilidad a la ausencia de lujos materiales.
En Marzo, Paula sucumbió al lujo, no obstante, y se mudó a una mansión por un arancel exorbitante. Yo me mudé con cuatro compañeros del trabajo a una casa en Edwards, otro pueblo vecino. Este tercer y último capítulo se llama:
FELICIDAD
Y diiiiiiceeeee, aséee (arribalaspalmasdetodoslosnegrosarrrrriba):


Maitén

Frases: "PAREN UN POOOOCO" "MAOMENO".
Cualidades: Ser muy organizada y responsable, tener excelente gusto artístico (no tanto así chonguil) y estar buena.
Manu

Frases: "Ponele". "Lucas, SOS MUY LIBIDINOSO"
Cualidades: Muy práctico, carácter bondadoso, ofrece infusiones constantemente, contrabandista de fernet premium.
Ceci

Cualidades: Relajación, transmisora de paz, buena mediadora, ávido y comprensivo oído. Femenino caminar...
Fabi

Frases: "Ejejem, mh..." "No te comas la uñita. Dejate, dejate, ejejemmh, mhh"
Cualidades: Constante buen humor, genial compañera de trabajo, excelente trasnochadora, excepcional predisposición para la joda.
Y así, tal como si alguien hubiera arrancado del almanaque el mes de marzo, una mañana nos despertamos por última vez todos juntos y se dispersó el círculo, se terminó el encanto aún cuando todavía se escuchaban los ecos de la última fiesta ("BAILEN, PUTOS... UTOS... TOS... OS..."), de las últimas discusiones ("TODO CULPA DE USTEDES, ME LA HICIERON PASAR COMO LA MIERDA, OMO LA MIERDA, IERDA, DA"), de los últimos sudores ("DAAALE, BRASUCA, DAME CON MÁS PULEENTA, ON MÁS PULEENTA, LEEENTA, ENTA, TA").
Y encima, 10 años consumiendo los productos de Chris Morena me hicieron creer que con sólo abrir la ventanita de los sueños podía volver a Eduardo, y la hija de puta de mi persiana que está trabada desde que vine.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Clientes Insufribles, o cómo eludir el estudio posteando lata
El otro día, haciendo una puesta en común de preguntas odiosas terminamos desarrollando un interesante y complejo catálogo sobre clientes insufribles.
1) El reiterativo.
-¿Tenés tarjeta de movistar de 20?
-No, de 15 o de 50 me quedan.
-Ah, ¿de veinte no te queda nada?
-Eh, no.
-¿De qué te quedaba?
-DE QUINCE O DE CINCUENTA.
2) El que te discute sobre un producto inexistente
-Nene, ¿me das esa Ser que viene... que tiene damasco?
-Mh, no vienen de damasco.
-Pero cómo que no va a venir, nene... si te digo. A ver, Elsa, cómo era, que la llevamos la otra vez, te acordás... roja es la botella.
-Señora: los sabores son citr-
(interrumpe)
-¡Damasco-Uva es!.
-Señora, no, A VER: Citrus, Lima, Naranja-Durazno: esos son los sabores que vienen.
-Nene pero yo no estoy loca.
- (silencio)
-Bueno, dame una tónica.
3) El que piensa que un kiosco lo tiene que tener todo y no acepta una negativa.
-¿Tenés ese alfajor Aguila que es tipo un brownie blanco?
-No.
-¿No?
-No
-Ay pero mirá que yo lo compro siempre.
-Pero no lo tengo yo.
-Pero cómo no lo vas a tener si acá tenés la línea Aguila.
-(silencio)
-Pero qué, ¿no lo trabajás?
-No se lo han pedido al proveedor.
-Y, pero, bueno, a ver, qué otros tenés. A mí me gusta ese viste, bueno, a ver. Bueno, me llevo este, qué sé yo. ¿Ninguno te quedó del que yo te digo?
4- El que busca asistencia turística.
-Te hago una pregunta, amigo, tengo que ir desde acá hasta el puerto y después de ahí a 180, ¿qué me tengo que tomar? ¿Acá a dos cuadras? ¿Derecho? ¿Y ahí me lo tomo? ¿Cuánto tarda? ¿Va derecho? ¿Va por la costa? Porque la nena quiere ver el mar viste, la primera vez que venimos está enloquecida. ¿Y después ahí el 33? ¿Cuánto sale el boleto? ¿Cargás la tarjeta del colectivo? ¿Ah no? ¿Dónde la cargo? ¿Ah, derecho por acá? ¿Cúante sale el boleto? ¿Y con eso tengo dos viajes? ¿Un viaje? ¿Y la nena paga? Dos años tiene.
5- Los humoristas:
-¿Tenés cambio de cien?
6- Los fanáticos del frío.
-Amigo, tenés pesi?
-No, Coca.
-Ahh. Bueno, piola, ¿esto es lo más frío que tenés?
-Sí. Ay, por favor, elegí con la heladera cerrada. NO, NO SAQUES TODAS.
-Pero la de atrás está más fría.
-NO. LAS REPONGO DE MANERA QUE NO PASE ESO.
-Bueno, hagámosla corta. ¿Qué tenés bien bien helado?
-¿Un rolito?
7- El porteño desacatado.
-Campeón, hacés sánguches?
-No.
-Uh... ¿Fiambre no vendés?
-No, de eso nada.
-Bueno. Che ¿y llevamos birra? -Sí, pará, llevemos para la noche. -Campeón, estamos acá bajando en la playa, ¿no me ayudás a llevar un par más de cervezas?
-¿PERDÓN?
(interrumpe un tercero) -Che ¿tenés cabina?
-Sí. Pasá.
-Che ¿me las bajás en un toque?
-NO, no puedo moverme de acá, aparte, NO, O SEA NO.
(...)
-Che, no me da.
-No estás marcando la característica. ¿Sos de Buenos Aires?
-Sí. ¿Qué, qué tengo que marcar?
-CERO ONCE.
8-El simpático que no saluda.
-Un fili morris.
-Sí, hola.
-Un fili morris.
-Sí, hola.
-Ah, hola. Común.
-Bueno ACÁ TIENE.
Arroja el dinero. Prende el cigarrillo adentro. Se va sin saludar.
-CHAU HIJO DE RE MIL PUTA, VIEJO PEDORRO, CINCUENTÓN DESAGRADABLE.
9-El que escatima información.
-Pilas.
-¿Hola? ¿Qué pilas?
-Chicas.
-¿Chicas? ¿Triple A?
-Sí...
-¿Sí o no?
-Sí, sí.
-Tengo Duracell o Sony, ¿prefiere alguna en especial?
-Chcas te dije.
-(Ah bueno) Bien, ¿cuántas?
-Un par, para tener, viste.
-DOS, ¿DIGAMOS? ¿DOS DURACELL?
-No, un par más dame.
-¿CUATRO ESTÁ BIEN?
-Sí, un par.
10- El ladrón.
-Esto es un asalto.
-Bueeeeno.
martes, 11 de noviembre de 2008
Cine de festival, música australiana y querido diario
Que vino Cristina y dio una conferencia iluminadora, no es importante. Que estuvo Tommy Lee Jones y el Auditorium se llenó de señoras que se hacían pis en la butaca, tampoco importa. El desfile de figuras del espectáculo local no importa ni importan las galas y las fiestas en los clubes.
Pero importa el cine. Ese cine que, por no encajar en los modos narrativos, en la estética, o en la espectro temático de las producciones de los circuitos comerciales, queda relegado, negado. Así, surgen, con el objetivo de difundir manifestaciones culturales alternativas; digamos con cierto idealismo, como expresiones de resistencia, los Festivales de Cine.
Los diez días que dura el Festival son una fiesta para mí. Son diez días en que la facultad y mi alimentación se van al carajo y me convierto en una criatura desgreñada que corre para llegar a tiempo a funciones que inevitablemente se me superponen.
Hasta ahora he visto, creo, unas ocho películas, seis de las cuales me gustaron mucho, y cuatro de las cuales no puedo dejar de recomendar. Por favor no me pidan más nombres propios que los de las películas en sí mismas.
AQUILES Y LA TORTUGA
Película japonesa que narra tres momentos en la vida de un hombre que anhela convertirse en pintor. A la edad de seis años, (introduzca el nombre del protagonista) queda huérfano cuando su padre se suicida. Su tío, que ve con malos ojos la pasión de (usted vuelve a introducir el nombre del protagonista) por la pintura, no lo envía a la escuela, y lo obliga a realizar las tareas más duras en la casa de campo. Harto de (una vez más, hágalo), lo envía a un orfanato.Ya en su adolescencia, (¿hace falta que le diga?) sigue pintando obsesivamente, incluso en las horas en que debería estar repartiendo el diario. Finalmente envía sus pinturas al dueño de una casa de arte que le dice que no sirven, que debe estudiar Arte formalmente. Así es que nuestro protagonista (si usted lo sabe introduzca su nombre), se inscribe en la escuela de Arte y junto con un grupo de compañeros obsesionados con la originalidad, se meten en todo tipo de problemas para hacer pintura "moderna". Es acá que empieza la parte más divertida de la película, y es realmente desopilante.
En la tercera parte de la película, (me cago, ¡¿cómo era el nombre del coriano este?!) ha alcanzado la mediana edad, se ha casado con una mujer comprensiva que lo ayuda en sus extrañísimos experimentos, y sus pinturas... siguen sin triunfar. Esta es definitivamente la parte más divertida de la película y también la más dura. Particularmente, pienso que los japoneses son unos genios, y definitivamente tienen una precisión, una originalidad, y una habilidad para manejar un arte tan joven y tan imperfecto como es el cine, que parece que estuvieran haciendo películas desde el siglo XVII. Películas de este tipo definitivamente alcanzan un nivel de madurez, sobre todo en su guion y en el uso de la cinematografía, que en Estados Unidos y en Europa es, como muuuuucho, Raro.
VIDA PARA VENDER
En un tiempo que podría ser dentro de 50 años, en una lúgubre ciudad alemana, un grupo de tres jóvenes, sin expectativas de futuro en una sociedad donde los empleos son cada vez más escasos, deciden vender bienes no materiales en e-bay para conseguir dinero. Uno vende su infancia. Otro, su adultez. El otro, su alma.La película se pone muy bien durante la segunda mitad, donde cada uno empieza efectivamente a carecer de aquello que acaban de vender.
Una interesante metáfora social que podría haber sido un cuento de Ray Bradbury, ¿no les parece?. No, no les parece.
MEDICINE FOR MELANCHOLY
Hermosa película estadounidense. Dos adultos coinciden en una fiesta, se emborrachan, pasan la noche juntos, y a la mañana siguiente comparten un taxi. Ella, (cópese con un Propio, doña) enojada y abochornada por su debilidad, se muestra indiferente. Él, está totalmente deslumbrado. A llegar a su casa el muchacho descubre que la señorita se ha olvidado la billetera en el taxi. Así descubre que le ha dado un nombre falso y emprende una búsqueda para dar con ella.Lo que empieza entre los dos es una relación muy dulce en la que ambos descansan en el otro de sus vidas cotidianas. La película fue rodada en San Francisco y gran parte de las secuencias están filmadas al aire libre en locaciones reales de la ciudad, que tiene un papel fundamental en la película. Las cuestiones raciales y particularmente la situación de los latinos y los afroamericanos en California son temas recurrentes en las conversaciones (y las discusiones) entre los personajes.
CAMILO: EL LARGO CAMINO DE LA DESOBEDIENCIA
http://www.theredpaintings.com/
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Esta semana fue sumamente intensa. Estoy viviendo y sintiendo tantas cosas que es como bajar a toda velocidad por una montaña rusa en espiral. El sábado fue uno de los días más lindos y más tortuosos que recuerdo. Fue la única vez en mi vida que sentí que Tuve Que escribir. Fue el día que fui solo al cine a ver Camilo. Cuando llegué a casa quise prender mi computadora y escribir con avidez, pero, irónicamente, se cortó la luz, y me tuve que contentar con pensar muy fuerte en lo que debería haber estado escribiendo mientras escuchaba música con mis auriculares a un volumen obsceno.
***That afternoon, for some crazy, inexplicable reason, I met you. And I found myself talking to you, telling things to you, feeling challenged by you, moved by you.
I always had the feeling that I knew what was exactly going to happen next in my life. Somehow, I always sense, perceive, foreshadow, events in my life before they actually happen. I'd never experienced something I hadn't thought I was about to before-hand. So for the first time in my life I was in an unexpected place with an unexpected person, and it just felt like the most authentic thing that had ever happened to me.
There were us, people saw us and stared at you. It was no dream. It was raining. People saw us. And for the first time I felt I was exactly where I was meant to be, totally at ease knowing that you were feeling the same way.
Then you had to go and I was cosmically alone, and food tasted like heart***
Cuando terminó Camilo me quedé sentado solo en el cine hasta que me echaron. Lo que había visto me había impactado tanto que no me sentía preparado para salir.
***When I went out I saw you in the distance, and you stared at me. Something in your eyes made me sad, extremely sad. Was it coldness was I saw? Was it sadness? I just know that the few, awkward, uncomfortable words that we said made me feel bitter and scared***
Nunca había exhibido semejante expresión en un transporte público. Tenía miedo, las imágenes del documental aún brillaban en mi cabeza, las palabras con tortícolis que habíamos dicho tomaban significados cada vez más siniestros y todo lo que quería hacer era llegar y escribir. Pero la luz estaba cortada.
***And now you're writing me this letter. And I'm lying in the ground with my arms spread-wide going: Yes... Yes... Fuckin-glorious... yes.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Arte, Arte, Arte o Juan aburrido
jueves, 2 de octubre de 2008
Escrach me
martes, 23 de septiembre de 2008
Una cuadra varonil e íconos extraños
En menos de cien metros, usted tiene:
-FERRETERÍA (donde se junta la muchachada con capucha y joggings manchados a silbarle a las quinceañeras que salen de la escuela)
-ARTÍCULOS DE PESCA Y CARNADA (de donde sale un olor espantoso)
-REPUESTOS PARA AUTOS (de donde siempre salen virilísimos gritos de guerra)
-COCHERA (la preferida de los cuarentones); y
-CLUB DE PAPI Y BOWLING (de donde los muchachos siempre salen corriendo regando en sudor al pobre transeúnte).
Qué cuadra pegué. Y claro, después pretendo encontrar novio. Ps.
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En otro orden de cosas, el otro día estaba aburrido en un consultorio médico y ante la carencia de la sección Juegos en mi celular, me puse a explorar otros recovecos. Configuración, Ajustes, Servicios de Red. Mensajes: opciones. Y allí los vi. EMOTICONES.
Nunca vi algo igual: cada ícono formado por signos de puntuación y otros caracteres, y las aclaraciones adjuntas con su significado.
Estos son algunos de ellos con sus respectivas descripciones:
:-) TU SONRISA POR DEFECTO
:-)) MÁS PODEROSA!
:-D ALEGRÍA JOVIAL
Ojo que las cuatro que vienen son re diferentes entre sí, eh.
:-( CARA TRISTE
:-(( CARA REALMENTE TRISTE
:- ( CARA MUY TRISTE
:- c CARA MUY MUY TRISTE
:-S NO SABE LO QUE DICE
8-O HORRORIZADO
XD REIR DE FORMA HILARANTE!
:-y TRISTE PERO CON SONRISA
:-9 YUUUM!!!
:-0 SORPRESA! GRITAR!
¿QUÉ PASÓ AHÍ? ¿A quién se le ocurrió semejantes pelotudeces? Pagaría mucho dinero por ver un video de la persona creando los íconos y sus descripciones. Qué ladrón.
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Por último.
Por estos días me orino de la emoción solo al pensar en lo poco que falta para ver Revolutionary Road. Mientras tanto, les dejo este estremecedor avance.














