viernes, 7 de mayo de 2010

Me puse serio, pero es que no se puede creer.

Recién miraba en el noticiero una de esas notas en que el reportero sale a preguntarle a la vecina con ruleros, al taxista con el brazo bronceado, a la colegiala mascadora de chicle y al anciano con Alzheimer qué opinan acerca de cosas sobre las que generalmente no tienen ni la más pálida idea. En esta ocasión, entrevistaban a la gente sobre la media sanción con la que mis lectores ya están familiarizados. Luego de pedir que se le recuerde de qué iba la media sanción, un viejo agonizante dijo que él va a sostener hasta su muerte que los homosexuales son enfermos mentales, que dios les dio un sexo y que lo tienen que respetar (?) y "no realmente ir en contra de eso". "Bueno", pensé yo, "dado que tu muerte es inminente, no seguirás odiando por mucho más tiempo".
¡Por favor!. Tienen un pie en la tumba y otro en la cáscara de banana, y se permiten seguir escupiendo bilis.

A mí no me entra en la cabeza cómo todo este asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo puede estar sujeto a un debate; cómo puede haber sido necesaria tanta lucha, tanta espera y tanta burocracia para algo tan constitucionalmente básico como que dos personas puedan firmar un contrato que no afecta a nadie más que a ellos. ¿Qué clase de persona puede estar en contra de que dos seres humanos institucionalicen sus derechos y obligaciones para con el otro?. Porque, seamos francos, que romanticismos apartes, el matrimonio es eso. Es un acuerdo legal entre dos personas. ¿Qué importa si una de ellas o ambas son homosexuales, bisexuales, transexuales, Leevon Kennedy, sadomasoquistas, o si les excita masturbarse viendo fotografías de Santo Biasatti?.

La diputada Cynthia Hotton dijo que hay que consultarle al pueblo argentino si está a favor de la ley, porque es una ley para el pueblo. Yo pregunto: ¿Por qué habríamos de consultarle a una mayoría heterosexual si están de acuerdo en que una minoría pueda acceder a un derecho que ellos ya tienen, que nadie va a quitarles, y sobre todo, cuya extensión al conjunto de la población no puede afectarlos?. ¿Qué prentenden, que antes de echarnos un meo le pidamos permiso a un heterosexual también?.
Si la extensión del matrimonio a las minorías sexuales afectara la validez de las uniones entre heterosexuales, o si impactara de forma alguna sobre cualquier orden de la vida de estas personas, a aquellos que están en contra de la ley se los podría tildar solamente de egoístas. Pero como esta extensión de la que hablo ni invalida las uniones entre heterosexuales ni altera ninguno de los órdenes de su existencia, quienes están en contra de esta ley no deben ser acusados de egoísmo, sino llanamente de autoritarismo, porque su negativa es irracional, porque carece de fundamentos legales, sociales y morales y porque tiende a la coerción de la libertad.

Como dijo el diputado Ricardo Cuccovillo, la familia es una construcción cultural y flexible; la familia como la conocemos hoy no es la misma que existía hace cincuenta años, o mil años. La familia no es ni un determinismo biológico ni un mandato divino. La tendencia conservadora y tradicionalista de ver la familia como una institución sagrada, eterna y estática es necia e insostenible. Para los nostálgicos que se rasgan las vestiduras por el temor a que se derrumbe el modelo de familia en el que se criaron: acéptenlo; la familia debe cambiar conforme cambia la sociedad, su visión del mundo y sus necesidades.

Por último, yo quisiera preguntarle a la diputada Hotton, que se horrorizó públicamente imaginando un niño criado por una familia homosexual, qué piensa que ocurrió con el carácter sagrado y virtuoso de los matrimonios "normales", para que todas las semanas nos enteremos que hay niños golpeados, abandonados y violados por sus padres heterosexuales.

Hace un tiempo vi en televisión una entrevista a un grupo de cartoneros donde decían no es inusual encontrar bebés muertos en las bolsas de basura. Pero lo que horroriza es imaginar a un niño en una familia homoparental.

11 comentarios:

Dardo dijo...

En una nota que la australopitecus de la Hutton le dio a La Nación (cuándo no), la pajarraca ésta dijo: "El niño que es adoptado ya viene con problemas. Si lo damos en adopción a un papá y un papá, no le doy derecho a una mamá".

O sea que la Hutton prefiere que el niño en adopción siga huérfano y sin familia antes que dárselo a un papá que venga de regalo con otro papá.

Es una siome.

aaguuss dijo...

Igual decir que la Hutton es una australopitecus es despreciar a esa especie que nada tenía que ver con esta chimpancé subdesarrollada. Lo que dijo Cuccovillo fue para sacarse el sombrero. Me alegra que haya gente como el con una participación activa en el gobierno. Además el divorcio hace 50 años se veía tan inconstitucional como este tema hoy, y sin embargo había que dar un paso al frente para cambiar.
Me pone contento que con esto el futuro que siempre quise para mi es un poco más real :P

Gastón dijo...

Tolerancia. Creo que esa es la unica palabra con la que todo esto va a ser una realidad. Tanto de "un lado" como del "otro". Ningun maniqueismo es sano... :)

Mai dijo...

Comparto la tolerancia como mejor método para conseguir lo se desea. Pero también hay cosas que nos hacn ver que estamos rodeados de facistas y eso me parece es lo que subleva, que nos hagamos todos los copados y los progres cuando en realidad nuestra sociedad es tan conservadora como Mexico, por ejemplo.
También me emocionó el hijo adoatod de un legislador que hace tiempo le contó a fu familia sobre su homosexualidad. Fue muy fuerte escuchar a ese padre defendiendo a su hijo en el parlamento.

Sheeba dijo...

chequeando entradas viejas encontré una firma tuya una vez que subí un video de emma. :)

greta dijo...

sos la persona más tarada que conocí, te adoro por eso
me reí leyendo como si estuvier una tarde de 2005 antes de ir a inglés.
negro feo
te quiero

alegría dijo...

adhiero juan adhieroooooooooo a todo lo que escribiste

Maximo dijo...

che yo de repente copio link y mando mail
bien bien juanito bien

porlaverdad3 dijo...

O paidófilo. Los homosexuales tienen tienen muchísimos derechos, al menos se los trata como seres humanos. En cambio los paidófilos siguen siendo discriminados y censurados y considerados "enfermos" o "pervertidos" por tener una orientación sexual diferente. Los homosexuales al menos son "personas".

Si alguien insulta a los paidófilos y los trata de degenerados o enfermos nadie se escandaliza, nadie dice nada, todos están de acuerdo o se callan. Está todo bien discriminar al otro si es paidófilo.

¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede ser que se tolere la discrimínación hacia los paidófilos?

Adrián Leandro Rosso dijo...

Eso lo mismo que digo siempre, basta de autoritarismo, basta de que la religión se meta en cuestiones públicas (el Estado está constituido por TODO el pueblo, de TODAS las religiones y también por los que no tienen religión o simplemente quieren dudar).
Me enferma el conservadurismo estúpido y sin sentido.
Excelente tu entrada. Seguí escribiendo así de bien, que es un placer leerte.

Juan dijo...

Porlaverdad3: el tema con la pedofilia es cuando deja de ser una orientación sexual (es decir, cuando hace al deseo de una persona, que es físicamente inofensivo) para convertirse en una práctica. El objeto de deseo del paidófilo son personas que no están física ni mentalmente preparadas para dar su consentimiento.
Es por eso que la práctica de la pedofilia me parece censurable, porque tiene que ver con el abuso, y porque al ser ilegal, da lugar a cosas nefastas como la prostitución infantil.
Por otra parte, creo que nadie tiene que insultar a nadie y que todas las personas merecen ser tratadas como tales, sean pedófilos, travestis con tres piernas, o personas con un inusual agrado sexual por los teléfonos celulares.
De todos modos, no hablé de otras minorías porque este es un post sobre el matrimonio gay, lo cual restringe el campo temático, vio?.

Gracias por comentar. :-)