En los 90', uno veía publicidades de desodorantes con olor a magnolias, rosas, margaritas, o azucenas, y si bien era obvio que nadie se aventuraba más cerca de esas flores que lo estrictamente necesario para fotografiarlas, eran mentiras piadosas.
En los 2000, los que inventan las fragancias perdieron el control. ¿Caricia de ángel?. ¿Pura inocencia?. ¿Caminata nocturna? ¿Brisa de la mañana?. ¿Qué clase de olores son esos?. ¿Se imaginan a alguien diciendo: "Oh, qué olor a caricia de ángel hay en este lugar"?.
Ahora bien. Estamos en condiciones de afirmar que no existe tal cosa. No existe el olor a caricia de ángel ni el olor a brisa, ya sea de la mañana, de la madrugada, o del puerto de Costa Esperanza. ¿A qué huelen realmente estas fragancias?.

Bebé: Leche agria, saliva y heces.
Sol de amanecer: Bronceador vencido
Suavidad de algodón: Tampón usado
Espíritu joven: Axila, ingle, sudor producto de la excitación sexual y líquido preseminal.
Glam: Cuero cabelludo de Ale Sergi
Latidos de tierra: Tierra
Brisa marina: Lobo marino
Aires navideños: Sidra vomitada
Bruma tropical: Jugo Tropicana.
Aromas de la niñez: Goma de zapatilla sudada y pedo.
Sorpresa de primavera: El perfume de tu marido con un toque del de su secretaria.
Sonidos del río: Pejerrey.
Arroyos refrescantes: Cornalito frito.
Océano azul: Obras Sanitarias Argentinas.
Delirio y ensueño: Tuca.
Les dejo un beso perfumado de olor a tambores del viento.